sábado, 21 de febrero de 2015

Kyoudai 兄弟 - Capítulo 10

CAPÍTULO X: DOS HERMANOS, UNA ESENCIA

Desde la soledad de sus frías celdas, Javi y Alba contemplaban la luz de la luna esmeralda eclipsados por un inmenso vacío que inundaba  toda la cueva de Koori. Ni un solo sonido, ni una sola voz, absolutamente nada...

El tiempo avanzaba lentamente en el interior de sus celdas. A pesar de que solo llevaban allí 3 días, en sus mentes llevaban encerrados una eternidad. Cuanto más tiempo permanecieran allí, más se quebraría su espíritu.

Javi: Otro día más en este lugar, ¿eh?

Alba: Eso parece... la luz del Sol es un recuerdo lejano.

Javi: El Sol... me gustaría verlo aunque fuese una última vez.

Alba: Ya somos dos... tenemos que encontrar la manera de salir de aquí.

Aunque no hubiera nadie más a parte de ellos en la zona, sabían que la cueva de Koori era el hogar de las pingüinas y intentar escapar de allí sería una tarea imposible.

Alba: ¿Cual crees que es el objetivo de las pingüinas?

Javi: No lo sé. Es algo que escapa de mi comprensión. La paz es algo que todas las razas de Windfair deberían desear.

Alba: Tienes razón... yo he contemplado lo que pasó en Seediria. La guerra devastó toda la ciudad entera y se acabó el mundo. Temo que la historia volverá a repetirse...

Javi: Es una pena, me gustaba Windfair. Aun no recuerdo como ni cuando llegué aquí, pero es el único mundo que conozco y no me gustaría que fuese destruido.

Alba: Estamos los dos igual. Sin embargo, parece que ahora nos odian por ser diferentes...
Hay tiempo para todo y sin embargo no hay tiempo para nada. ¿Realmente no recordáis nada de vuestra llegada a Windfair?

Javi: ¿Esa voz?

Alba: Recuerdo haber oído esa voz en alguna parte...

Todavía no entendéis nada... todavía buscáis las respuestas que ya deberíais conocer...

Javi: ¿Quién eres? ¡Muéstrate!

Un misterioso ser vestido con una larga túnica negra que cubría todo su cuerpo y rostro apareció frente a Javi y Alba mientras continuaba hablando con una voz tétrica y distorsionada.

Mi identidad en este momento no es importante. Lo que sí es importante es que escuchéis con atención las palabras que os voy a decir. Sois parte de un todo y albergáis la mitad de ese todo en vuestro ser. Vuestra existencia en Windfair tiene un propósito que aun debéis descubrir. Es la hora de cumplir con vuestro deber. No podéis fracasar.

Tras esas confusas palabras, el misterioso ser encapuchado desapareció...

Javi: ¿Quién era ese? Ya podría haber hecho algo útil abriendo las celdas por lo menos...

Alba: No tengo ni idea, pero su voz me resulta familiar... tengo la sensación de haberla oído antes...

De  pronto un extraño ruido interrumpió la conversación de Alba y Javi. Algo viscoso y de color blanco cayó del techo. Javi alargó la mano y se arriesgó a tocar aquella sustancia...

Javi: Un momento... ¡yo conozco esto! ¡Es baba de babosa albina! Eso significa que...

El jefe de la aldea de los ositos descendió a lomos de su babosa mientras sonreía. "¿De verdad creíais que os íbamos a dejar aquí?" -Dijo guiñando el ojo.

Javi: Realmente pensé que nos habías abandonado.

General Kuma: Los ositos siempre permanecen unidos.

General Gomi: Nunca os hemos abandonado.

El jefe de la aldea le devolvió sus armas y armadura a Javi y también le entregó a Alba una capa que la reina Syria había preparado para ella. La reina de los unicornios está luchando contra las pingüinas ahora mismo, quería que te entregáramos esta manta. -Dijo el jefe de la aldea.

Alba se puso la capa y se fue con Javi y el escuadrón de infiltración de los ositos de gominola.

Javi: Entonces... ¿Cuál es el plan?

General Kuma: Asestaremos el golpe final a las pingüinas atacando por la retaguardia. Somos pocos pero caerán sin lugar a dudas.

Alba: ¡Bien! Es la hora de poner punto y final a esta guerra.

Tras unos minutos recorriendo los infinitos caminos que configuraban toda la estructura de la cueva llegaron al centro de la cueva, donde la luz de la luna esmeralda era más fuerte y tenían a los pingüinos esclavizados recibiendo la radiación.

Alba: ¡Hemos venido a rescataros, ya no tendréis que seguir sufriendo las monstruosidades que os hacían las pingüinas.

Los pingüinos rescatados empezaron a bailar de alegría cogiendo de la mano a Alba y Javi para que les acompañaran en su alegre danza. Sin embargo, no podían quedarse allí por mucho tiempo, los unicornios y el resto del ejército de los ositos de gominola estaban luchando contra todas las pingüinas y tenían que ir a rescatarlos.

Javi: Tenemos que rescatar a nuestros amigos, ¿nos ayudaréis a hacer entrar en razón a las pingüinas?

Todos los pingüinos asintieron y guiaron al equipo de infiltración por la cueva hasta la zona donde se estaba llevando a cabo la batalla. El sonido de las pezuñas de los unicornios y los chirridos estridentes de las pingüinas se iban intensificando a medida que se acercaban.

Cuando llegaron, los pingüinos lanzaron al viento su grito de guerra que resonó por toda la cueva y sorprendió a todas las pingüinas yandere que estaban luchando, especialmente a Yanderina, que no se esperaba un ataque desde la retaguardia.

Yanderina: ¡Dividid fuerzas! ¡No permitáis que nos acorralen! -Grito Yanderina claramente desesperada por la situación desfavorable en la que se encontraba.

Alba: ¡Se acabó, Yanderina! Es hora de pagar por tus pecados.

Javi: ¡Ríndete y devuelve la paz al mundo de Windfair!

Los ojos decididos de los dos hermanos hicieron estallar la ira de Yanderina, que se abalanzó contra ellos para destruirlos.

Yanderina: Tendría que haberos matado cuando tuve la oportunidad. Cometí el error de haceros prisioneros. No volveré a cometerlo otra vez.

Javi: Sigue soñando, Yanderina. -Dijo mientras bloqueaba los ataques de Yanderina con la espada.

Yanderina: ¡El amor es invencible. No comprendéis su ilimitado poder!

Alba: Te equivocas, Yanderina. -Dijo mientras lanzaba un hechizo que de viento que empujó a la reina pingüina hacía atrás.

Yanderina abrió los ojos rápidamente y vio a su ejército de pingüinas siendo abrazadas por los pingüinos y recuperando el amor que tanto habían soñado.

Yanderina: No... ¡no lo entendéis! Seguid luchando, mis guerreras, este no es el verdadero amor.

Las pingüinas hicieron caso omiso a la llamada de su reina y siguieron coqueteando con los pingüinos y ayudando a los unicornios y ositos heridos a levantarse.

Syria: La paz volverá a reina en Windfair- Dijo mientras relinchaba de alegría por la victoria.

Los ositos y los unicornios gritaron de felicidad al unísono aclamando a la reina Syria y al jefe de la aldea de los ositos. Sus valientes acciones los habían llevado a la victoria sobre el  ejército enemigo.

Yanderina: ¡Esto no ha acabado! -Dijo enfurecida.

Yanderina salió corriendo hacia la parte superior de la sala central, donde tenía su nido real y sacó una extraña piedra esmeralda. Antes de que los unicornios pudieran detenerla llegó al centro de la sala y apuntó la piedra hacía la luna esmeralda mientras se reía como una demente.

Yanderina: ¡Preparaos para sentir la furia de la luna esmeralda, necios sin amor! ¡Hahahahaha!

De pronto la tierra empezó a temblar con una intensidad nunca antes vista en Windfair, la cueva de Koori empezó a derrumbarse rápidamente y si no se daban prisa quedarían atrapados bajo los escombros. El ataque suicida de Yanderina quería acabar con todos, incluido sus pingüinas y pingüinos.

Alba: ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar esta pingüina? Ha enloquecido totalmente.

Javi: ¡Corred a un lugar seguro, salir de la cueva! Alba y yo nos encargaremos de detener a Yanderina.

Syria: Gracias por vuestra valentía. Tened mucho cuidado y regresad sanos y salvos.

El terreno era cada vez más inestable y a duras penas se podían desplazar para alcanzar a Yanderina. El suelo comenzaba a agrietarse y las grietas se ensanchaban a cada segundo que pasaba. La única opción que les quedaba era ir dando saltos hasta llegar a Yanderina.

Javi: ¡Vamos Alba! ¡Acabemos con esto de una vez por todas!

Alba: No puedo canalizar mi magia de viento con este movimiento, tenemos que alcanzar a Yanderina por nuestros medios. ¡Vamos allá!

Los dos hermanos se movieron con presteza y agilidad sobre el terreno y llegaron a donde estaba Yanderina.

Yanderina: Vosotros... si solo no hubierais existido... ¡la victoria hubiese sido mía! ¡Acabaré con vosotros!

Javi se lanzó hacía Yanderina y consiguió desestabilizarla lo suficiente como para que Alba pudiera quitarle la piedra a Yanderina. Sin embargo, ese ataque desesperado de Javi hizo que el suelo se dividiera en dos y Yanderina y él se precipitaron al vacío.

Alba acudió rápido y agarró la mano de Javi impidiéndole caer, pero el terremoto no había cesado y era imposible para Alba levantarle o usar su magia. La situación era extremadamente crítica y estaban solos, nadie podía ayudarles.

En ese momento, algo despertó en el interior de la mente de Javi. Por alguna razón parecía como si todo hubiese estado planeado para que esas memorias surgieran en ese preciso instante.  ¿Qué eran todas esas imágenes que estaban cruzando la mente de Javi?

Javi: ¿Voy a morir? Tal vez es por eso que estoy viendo toda mi vida pasar ante mis ojos. Pero... la mano de Alba todavía me está sujetando. Entonces... ¿qué es todo esto?

Un mundo totalmente distinto... una gran guerra que lo devastó hace mucho tiempo... es como una película cargada con miles y miles de escenas. Pero... ¿por qué parece que las estoy viendo en primera persona?

¿Acaso soy... yo?

Esa mujer... se parece a Alba. Esta llorando... ¿es por la guerra?

Alba interrumpió los pensamientos de Javi gritando su nombre.

Alba: ¡Javi! Tengo que salvarte antes de que esta cueva se derrumbe.

Javi: Ahora lo entiendo... debes escapar, Alba.

Alba: ¿Pero qué tonterías estás diciendo? ¡No te rindas!

Javi: Me hubiese gustado estar un poco más a tu lado y conocerte mejor. Ser tu hermano me ha hecho feliz, aunque me acabo de enterar de esa noticia. Supongo que para ti también es algo nuevo, ¿verdad? -Dijo con una sonrisa.

Alba: ¿Hermano?

La mente de Alba se empezó a inundar de recuerdos y revivió el momento en el que llegaron a Windfair. No estaba sola... había alguien a su lado. ¿Era Javi? ¿Su hermano?

Alba: ¡No te dejaré caer! ¿Qué clase de hermana no protege a su hermano? -Dijo con lágrimas en los ojos.

Javi: Vamos, no estés triste. Hay algo que no te he dicho, aunque prefiero mantenerlo en secreto. Déjame actuar como un buen hermano al menos al final. Tienes una tarea por cumplir, tu destino no es morir aquí. Adiós... hermana.

Javi  se soltó de la mano que lo sostenía y Alba no pudo hacer nada más que ver como Javi caía al vacío y pronunciaba unas últimas palabras antes de desaparecer.

Alba: ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Mientras caía, Javi empezó a revivir todas las experiencias que había tenido en Windfair. A pesar de que decidió no llorar para que Alba no estuviera triste, no pudo evitar dejar escapar una lágrima al ver todas sus aventuras en aquel maravilloso mundo.

¿Quieres vivir?

Javi: No... pero quiero que ella viva.

Has recuperado tus recuerdos, ¿verdad?

Javi: Sí. Podrías habérmelo dicho antes.

El ser misterioso se quitó la capucha que ocultaba su rostro.

Era innecesario.

Javi: ¿Innecesario? Tal vez tengas razón. Al fin y al cabo tu eres yo.

Y yo soy tú.

Javi: He cumplido mi propósito.

Así es.

Javi: Entonces no hay nada de qué arrepentirse. Aunque... me hubiese gustado estar a su lado un poco más. Pero supongo que esto era inevitable.

Salvar la esencia era nuestra misión. Ahora debemos unirnos y ocuparemos nuestro lugar entre las leyendas del pasado...

Javi: Sí, así debe ser...

Las dos partes se unieron en uno sola y desaparecieron en la oscuridad del vacío.

-Tres meses más tarde-

Alba se encontraba caminando por la ciudad de los unicornios, todavía algo deprimida por no haber podido salvar a Javi. Todos los días miraba al cielo durante horas, pensativa y alicaída.

Alba: Me pregunto si las cosas podrían haber acabado de otra manera...

Como un veloz rayo, un haz de luz iluminó durante un instante la posición de Alba. Cuando desapareció la luz, Alba vio una carta en el suelo y se decidió a leerla.

Querida hermana,

Han pasado 3 meses desde el incidente pero no te he visto sonreír ni una sola vez desde entonces. No podía quedarme de brazos cruzados y he decidido enviar esta carta.

Soy Javi, el último de los 3 grandes guardianes de Seediria. Y también, durante un tiempo fui tu hermano. Cuando viajaste al pasado, viste a la reina Elyra, ¿No te preguntaste por qué eras su luz y por qué los Ormag querían que te quedaras?

La respuesta se encuentra en la historia que seguro que ya conoces bien. La Gran Guerra que acabó con la fuente de la creación. Fui yo el que se llevó la esencia de Windfair, la esencia de Seediria.
Windfair y Seediria son, en esencia, el mismo mundo.

Estuve vagando por el universo durante generaciones, intentando encontrar un recipiente que pudiera albergar la esencia de Windfair. Tras muchos intentos fallidos, encontré a tu madre, María. Una humana con la fuerza suficiente para proteger la esencia.

Introduje la esencia en el vientre de María, donde podrías crecer y desarrollar tu potencial. Con tal de protegerte, también dividí mi esencia en dos y introduje una mitad a tu lado para que te protegiera de cualquier peligro.

Sin embargo... jamás imaginé que ese necio, Juan, atacaría a María y pondría en riesgo tu vida. Fui un idiota.

Consternado por la escena, decidí sacarte de allí y te traje al mundo que tu habías creado mientras crecías. Sí, el mundo de Windfair.

El problema es que al traerte sin que te hubieras desarrollado del todo, Windfair estaba incompleto. La locura de las pingüinas fue una de esas imperfecciones.

Pensé en recuperar mi esencia y volver a empezar mi búsqueda pero no podía arrebatarte la vida después de tanto tiempo buscando, así que decidí dejar que las cosas siguieran su curso.

Mi otra mitad te defendería cuando llegase el momento. Sabía que lo haría. Salvarte a ti en la batalla final fue algo que volvería a hacer tantas veces como fuera necesario. Fue la promesa que le hice a Elyra.

Ahora, Windfair vive en paz y tú eres el centro de todo. Aunque no lo creas, tu mera existencia es el pilar básico que mantiene toda la estructura del mundo. La esencia de la reina Elyra vive en ti. Las esperanzas de los Ormag y todas las razas de Seediria están en tu corazón. Ni los ositos, ni los unicornios, ni las pingüinas existirían si no fuera por ti.

Aunque no esté contigo ahí, debes saber que siempre estaré protegiéndote desde las estrellas. Es lo que hacen los hermanos, ¿no?

Cuando te sientas sola, cuando estés triste o no sepas qué camino seguir, recuerda siempre las palabras que te dije justo antes de desaparecer...

Tú eres Windfair.

domingo, 8 de febrero de 2015

Dan'thil: El último linaje de magos - Capítulo 10

CAPÍTULO 10: SÍ, MAESTRO

Era la primera vez que los Phantom se separaban desde que llegaron a Endalar. Ninguno de ellos conseguía eliminar de su mente esa extraña sensación de soledad, que aparecía una y otra vez a cada paso que daban por los diferentes caminos que habían tomado.

A pesar de todo el tiempo que habían pasado viajando por Endalar, estar en compañía de personas desconocidas no era demasiado alentador. Sin embargo, no parecían amenazantes, más bien todo lo contrario, parecían personas muy confiables y amistosas.
FRAIN

Frain caminaba al lado de su nuevo mentor, Shen'gril, que lo acompañó hasta la ciudad de Kara'thil para entrenarlo en el arte del combate cuerpo a cuerpo y convertirlo en un arma poderosa frente a la amenaza de los Draktian.

Shen'gril: Has estado callado todo el viaje, Efhirn. Oh, perdona, tu nombre era... ¿Frain? -Dijo con un tono de voz amable.

Shen'gril era un hombre de avanzada edad, iba ataviado con una túnica ligera de color verde que cubría todo su cuerpo como si fuera una manta y a duras penas dejaba sobresalir los pies y manos.  En ella aparecían unos extraños símbolos, que probablemente procedían de un idioma antiguo.

No tenía pelo y las arrugas de su frente y rostro confirmaban su avanzada edad. Sin embargo, siempre iba caminando con una amplia sonrisa y observaba atentamente todo lo que le rodeaba. Los guardias que lo acompañaban portaban túnicas similares pero con menos símbolos, de lo que se podía interpretar que los símbolos representaban un orden jerárquico.

Frain contestó a Shen'gril tras haber estado todo el viaje observándolo atentamente.

Frain: Simplemente no encuentro ningún tema de conversación apropiado.

Shen'gril respondió a Frain extendiendo las manos hacía los lados.

Shen'gril: ¿Cómo es posible que no encuentres un tema de conversación cuando tienes uno a ambos lados del camino? Incluso si alzas la vista al frente encontrarás otro tema.

Frain: Ya veo que la naturaleza de Endalar es abundante y exótica pero no creo que sea un tema de conversación interesante. Desde que llegamos a Endalar hemos estado viendo cientos de criaturas diferentes a las de la superficie.

Shen'gril: Cientos, pero no miles. La naturaleza es una fuente de conversación ilimitada. Siempre habrá cosas nuevas que no conocemos y que debemos aprender. A pesar de todos los años que llevo viviendo en Endalar, aun hay muchas cosas que escapan de mi entendimiento. Es por eso que me esfuerzo cada día por aprender algo nuevo.

Frain: Mmm... entiendo. -Dijo Frain algo dubitativo.

Shen'gril: Dime, joven Frain. ¿Te gusta lo que ves?

Frain fue a contestar pero quedó boquiabierto al ver lo que tenía frente a sus ojos.

Shen'gril: En lugar de mirar hacia abajo, deberías mirar más al frente para no perderte posibles temas de conversación interesantes. -Dijo mientras se reía.

Ante Frain se alzaba la majestuosa ciudad de Kara'thil, construida encima de una gran montaña que parecía estar cubierta por un manto nevado, pero en realidad eran flores y árboles que tenían el mismo color de la nieve. Cubrían toda la ciudad de un blanco precioso y embriagaban el lugar con un aire fresco y puro que llenaba los pulmones con una sensación de tranquilidad y paz interior.

Frain: No tengo palabras para describir este lugar. Es impresionante...

Shen'gril: Pues bien, ya has encontrado un tema de conversación. Ahora ya tenemos algo de que hablar. -Dijo mientras se reía de nuevo.

Cruzaron toda la ciudad hasta llegar al palacio donde Shen'gril comenzaría a entrenar a Frain. Por el camino la gente se paraba y hacía reverencias para agradecer a Shen'gril, incluso los niños. Parecía un gran líder muy querido por su pueblo. El palacio era igual de modesto que las otras casas, la única diferencia es que tras él se extendía un largo campo de entrenamiento donde habían cientos de guerreros practicando las artes marciales.

Frain: ¿Qué estilo de combate es ese?

Shen'gril: Parece que te interesa nuestro estilo. No dista mucho de las artes marciales de la antigüedad, la única diferencia es que canalizamos el maná de nuestro interior y lo exteriorizamos para mejorar nuestros movimientos.

Frain fue a responder pero Shen'gril le interrumpió en seguida.

Shen'gril: Soy consciente de que por tus venas ya no corre la energía de maná, sin embargo hay otras formas de usar el maná sin necesidad de tenerlo. Estoy seguro de que ya lo habrás visto alguna vez.

Frain: Ered, ¿me equivoco?

Shen'gril: Así es, el señorito Ered utiliza artefactos imbuidos con magia que pueden ser una alternativa eficaz para las personas que no poseen maná. Aunque evidentemente este sistema tiene sus inconvenientes.

Frain: ¿Como cuáles? ¿Se quedan sin batería, tal vez?

Shen'gril: Algo parecido. Estos artefactos están imbuidos con una cantidad de magia determinada. Cuando esta se agota, el artefacto se vuelve inservible. Además, en algunos casos, se ha podido observar que el artefacto prolonga su duración empleando la energía vital del individuo. En otras palabras, si el artefacto se queda sin maná, es posible que comience a extraer energía de las células de tu cuerpo hasta matarte. Es por eso que es peligroso.

Frain: Entiendo... eso nos pone en un aprieto si no podemos volver a Endalar a recargar los objetos.

Shen'gril: No necesariamente. Mi trabajo es enseñarte a economizar esta energía. Si aprendes bien la lección, un único artefacto podría durarte toda la vida.

Frain: Entonces merece la pena intentarlo. ¿Cuando empezamos?

Shen'gril: Paciencia, mi inquieto aprendiz. Primero sentémonos a tomar un té. Estoy cansado del viaje.

Frain: Sí, Maestro.
ANNIE

Mientras tanto, Annie había llegado con Alaria a Sal'Irah rápidamente gracias a Salior que las llevo a las 2 en su lomo surcando los cielos con presteza.

Alaria: Aunque no estoy de acuerdo con esto, prometí a Arcan que te ayudaría y así lo haré. Comencemos por lo básico. Eres una Efhirn y no puedes usar magia.

Annie: Dime algo que no sepa. Es lo que llevas repitiendo durante todo el viaje.

Alaria: Perfecto. Si entiendes eso, ya hemos dado el primer paso. El segundo es perfeccionar tu arma. ¿Qué es?
Annie sacó su rifle de francotiradora de última generación y le explicó a la cazadora de vientos su funcionamiento.

Alaria: ¿Así que la ciencia ha conseguido disparar a la velocidad del sonido? Debo reconocer que no está nada mal. Sin embargo...

Alaria desenfundó su arco y sacó una de las flechas de su carcaj mientras apuntaba a un ave que sobrevolaba la ciudad. Tensó el arco y se preparó para disparar.

Alaria: Quiero que prestes atención a lo que voy a enseñarte.

Cuando acabó de hablar, disparo la flecha hacía el pájaro y ante la mirada atónita de Annie, la flecha desapareció justo delante de sus ojos y lo siguiente que escuchó fue el crujir de los huesos del pájaro al impactar contra el suelo.

Annie: ¿Q-Qué acaba de pasar? -Dijo sorprendida.

Alaria: He disparado una flecha a la velocidad de la luz.

Annie la miró aun más sorprendida.

Alaria: El cuerpo físico de un ser humano jamás permitiría disparar algo a esa velocidad. Pero al canalizar magia de velocidad directamente a la flecha mientras el arco esta tenso nos permite disparar a velocidades inimaginables. También nos permite controlar las flechas a distancia, eso es muy útil para objetivos que se mueven demasiado.

Annie: ¿Y cómo puedo hacer yo lo mismo?

Annie se mostró realmente entusiasmada ante aquel descubrimiento. Le encantaban las armas a distancia, y el arco le recordaba a las clases que tuvo con su maestro, por lo que sin duda era una de sus armas favoritas.

Alaria: Ese es el problema, no puedes. Sin el poder de canalización mágica es imposible que puedas lograrlo. Aunque reconozco que es posible que exista otra manera. Préstame tu arma un segundo.

Alaria la llevó al taller de ingenieros de Sal'Irah, que eran los encargados de fabricar los arcos de los cazadores de vientos, para que revisaran el rifle de Annie.

Alaria: Quiero que me digáis si es posible convertir esta arma en un canalizador de maná. Ah, aquí tenéis la munición que usa también.

Annie se miró los bolsillos y vio que le habían robado todas las balas.

Alaria: Deberías estar más alerta, querida. Un descuido en el campo de batalla puede ser fatal.

Mientras los ingenieros trabajaban en el rifle, Annie y Alaria se fueron a practicar con el arco al campo de tiro. A pesar de que había pasado mucho tiempo desde la última vez que Annie cogió un arco, casi estaba a la par con la cazadora de vientos.

Alaria: No lo haces nada mal para ser una Efhirn. Debo admitir que me has sorprendido.

Annie: Lo mismo digo, nunca pensé que habría alguien capaz de superarme con armas a distancia.

El ingeniero jefe interrumpió la conversación y les explicó las mejoras que le habían hecho al rifle de Annie.

Ingeniero jefe: Hemos terminado las modificaciones. Como puedes ver, en esencia es el mismo artilugio que nos has traído. Lo único que hemos hecho ha sido reforzar su resistencia con un encantamiento para que resista la velocidad de los proyectiles modificados.

Annie: ¿Proyectiles modificados?

Ingeniero jefe: En efecto. Dado que el arma en sí no puede acelerar los proyectiles sin canalización de maná directa, hemos modificado los proyectiles con un hechizo de aceleración. Ahora cuando dispares, alcanzarán velocidades muy superiores a las que alcanzaba antes.

Alaria: Un gran trabajo como siempre. Pero creo que la cantidad de munición puede ser un problema.

Ingeniero jefe: También hemos pensado en eso. Hemos preparado un carcaj imbuido con un fondo de vacío. No es ilimitado, desde luego, pero permitirá guardar mucha más munición y no creo que tengas problemas de escasez.

Annie: Es increíble. No sabía que pudieseis hacer esto.

Alaria: No es nada. El encantamiento de armas es algo muy normal en Endalar. Y debo reconocer que tenía una idea equivocada de ti, podríamos llegar a ser buenas amigas. Eres una guerrera con una habilidad increíble.
Annie se sintió halagada por las palabras de Alaria y decidieron seguir entrenando. Annie empezó a entrenar con su nuevo rifle con la esperanza de que pudiera ser la pieza clave para proteger a la humanidad de los Draktian.

Alaria: Y bien... ¿Lista para empezar con el entrenamiento real?

Annie: Sí, maestra.
FREYA

Freya estaba entrenando con Ered en el gremio de Killzan, Ered estaba familiarizado con el uso de las armas blancas porque eran la especialidad de Whiska, y encantar ese tipo de armas era su especialidad.

Ered: Dame tus cuchillos, ¡vamos a darles un toque revitalizador!

Freya entregó sus armas y esperó mientras practicaba con cuchillos de entrenamiento junto a Whiska. Ninguna de las dos parecía ceder ni un solo ápice y la lucha estaba igualada. Cuando llego Ered con los cuchillos encantados y se acercó para entregarlos, Freya y Whiska lanzaron un grito al unísono: "¡No te metas en esto!"

Ered: Fiu... mejor me voy antes de que me maten.

La lucha se prolongó 15 minutos y terminó en empate. Una sentimiento de rivalidad inundó los corazones de las dos luchadoras que no pudieron evitar empezar a reír.

Ered: Os veo de buen humor, chicas. Freya, tengo un regalito para ti. -Dijo mientras le entregaba los cuchillos.

Freya: Brillan como el fuego. ¿Qué les has hecho?

Ered: Es un encantamiento de fuego. Tus hojas perforarán cualquier superficie, sin importar la dureza.

Freya: Parece demasiado conveniente. ¿Cuál es la pega?

Ered: Hahaha, tan perspicaz como siempre, Freya. La pega es la durabilidad. Las armas blancas encantadas tienen una duración determinada. Por lo general depende de la fuerza de tus golpes pero con este encantamiento especial la propia hoja se recargará ligeramente con cada movimiento, aunque no lo hará eternamente.

Freya: Me conformo con que dure el tiempo suficiente para derrotar a mis enemigos.

Ered: ¡Ese es el espíritu! Iba a enseñarte algunas cosas pero veo que has encontrado a otra mentora más afín. ¡Que comience el entrenamiento!

Freya: Sí, maestra.
DREW

Drew avanzaba por las áridas llanuras de las tierras de los Psyrem, un páramo totalmente inhóspito y sin vida donde la única compañía que tenía eran los susurros del viento y el calor del Sol sobre su piel.

Se preguntaba cómo alguien podía vivir en un lugar así, donde ni siquiera parecía que hubiera agua. A medida que avanzaban, los espejismos se iban haciendo cada vez más frecuentes para Drew. Sin embargo para Atarion, líder de los Psyrem, el clima desértico no parecía afectarle. Era un hombre serio, tanto que no habían intercambiado ni una sola palabra desde que partieron de la ciudad del Sol.

Drew: Esto... te llamabas Atarion, ¿verdad?

Atarion miró a Drew y agitó la cabeza decepcionado.

Atarion: Arcan dijo que tenías dotes de liderazgo. Pero es evidente que se equivocaba.

Antes de que Drew pudiera contestar, Atarion golpeó el suelo fuertemente con su pierna derecha mientras daba indicaciones a los dos guerreros que lo acompañaban.

Atarion: Latitud Norte 60,32º-73,54º Longitud Este. Terreno inestable a 24º Sur. Velocidad estimada del viento 89 kilómetros por hora. Calculando trayectoria estimada de proyectiles por el alzamiento del Arugal. Margen de error del 0,01%. Iniciar operación.

De pronto, una criatura enorme parecida a un ciempiés emergió de las profundidades y intentó atacar a Atarion. Éste, sin titubear ni un solo instante, inclinó levemente la cabeza hacía la derecha esquivando el ataque de la criatura sin problemas. Acto seguido, miró a uno de sus guerreros que lanzó una piedra minúscula a una pared montañosa.

Atarion: Buen trabajo, podemos continuar.

Nuevamente antes de que Drew pudiera decirle nada a Atarion, se escuchó un fuerte estruendo que provenía de la pared. Drew no entendía por qué, pero un trozo de la pared se empezó a derrumbar y enterró vivo a la criatura.

Drew: Espera... ¿Sabías que esto iba a pasar? ¿Pero cómo? ¡No es posible!

Atarion: El deber de un líder es guiar a su pueblo. Enseñarles el camino a seguir para que no fracasen. Si no entiendes eso, jamás podrás ser un buen líder.

Drew se mostró algo decepcionado tras oír las duras palabras de Atarion.

Atarion: Si en lugar de haber estado absorto en tus pensamientos y en intentar hablar conmigo, hubieras prestado un poco de atención a tu alrededor, podrías haber previsto ese ataque. Las vibraciones del suelo indicaban que algo se movía bajo nuestros pies, y considerando su fuerza, era evidente que se trataba de una criatura de dimensiones gigantescas.

También habrías podido deducir, que cuando esa criatura emergiese a la superficie, atravesaría el suelo y lanzaría motas de polvo y pequeñas rocas al aire, que combinadas con el fuerte viento que tenemos ahora mismo, se incrustarían en la pared rocosa que tienes a tu izquierda. Aumentando el peso que sostienen y, en consecuencia, aumentando la gravedad.

Si hubieras mirado la parte superior de la pared rocosa, hubieras podido apreciar una grieta en la parte inferior, lo que debería haberte alertado de que hay riesgo de desprendimiento. Aprovechando eso a tu favor, lo único que necesitabas hacer era que el Arugal se acercara a la pared rocosa y lanzar una pequeña piedra para que la gravedad hiciera el resto.

Drew se quedó impresionado ante las palabras de Atarion y no supo qué responder.

Atarion: La magia nos ayuda a ver nuestro entorno de una manera más precisa. Esa es la especialidad de los Psyrem. Podemos ver cientos de estrategias óptimas y elegir la más adecuada. Sin embargo, hay infinidad de cosas para las que no necesitas usar la magia a la hora de dirigir. Basta con agudizar tus 5 sentidos y saber reaccionar ante cualquier circunstancia. Tras esta charla... ¿estás listo para aprender cómo ser un gran estratega?

Drew: Sí, maestro.
TOMMY

Tommy se encontraba atrapado entre las caricias y los mimos de Phina, llevaba así desde que llegaron al palacio de los adalides rúnicos. Lejos de enseñarle alguna técnica de utilidad contra los Draktian, parecía una simple chica enamorada.

Tommy: Me alegro que me tengas en tan alta estima pero... ¿no sería mejor que me enseñaras algo?

Phina: ¿Q-Que quieres que te enseñe? Es demasiado pronto, no sé si estoy preparada... -Dijo mientras hacía ademán de quitarse la ropa.

Tommy: ¿Qué demonios estás haciendo? Quiero aprender cosas de alquimia. No de anatomía.

Phina: Jo, que aburrido. No seas así, venga. Quiero conocerte un poco mejor...

Tommy: Si te hablo de mi, ¿me enseñaras?

Phina: ¡Acepto el trato! Pero hablemos mientras damos un paseo por la ciudad.

La ciudad de los adalides rúnicos no era demasiado grande. Estaba en lo alto de una montaña casi a la altura de las nubes, cubierta por una densa niebla que protegía la ciudad de los peligros. Toda la ciudad estaba llena de runas, era la fuente de energía que sostenía toda la ciudad. La luz provenía de las runas, el agua también, incluso las casas se mantenían en pie gracias a las runas de refuerzo del suelo.

Todas esas runas combinadas con la niebla  le daban a la ciudad un resplandor precioso que se podía ver por todo Endalar.

Phina: ¿Sabías que el Sol de Endalar obtiene energía de nuestras runas? -Dijo sonriendo mientras agarraba la mano de Tommy.

Tommy la miró sorprendida y negó con la cabeza.

Phina: Se llaman runas de absorción. Acumulan una parte del maná de los habitantes de Endalar y traspasan esa energía al Sol. El Sol a su vez esparce esta energía por todo Endalar y mantiene viva la naturaleza. Es como un ciclo. Todos nos ayudamos.

Tommy: ¡Que guay! -Dijo Tommy ilusionado y con ganas de saber más.

Phina: ¿Y qué puedes contarme de ti? -Dijo mirando a Tommy con ojos acaramelados.

Tommy: Mis padres murieron cuando era pequeño y estuve a punto de morir en el desierto cuando me encontré con Annie, mi oneechan, que estaba cumpliendo una misión con los Phantom. Pensé que si me quedaba con ella, podría darme un nuevo hogar así que me quedé a su lado.

Fue entonces cuando 1 enemigo rodeó a oneechan por un descuido de Frain y utilizando arena del desierto combinada con un poco de agua de cactus y una cola de escorpión muerto, hice un mini explosivo alquímico para matar al enemigo. Annie se quedó sorprendida y descubrió que tenía un talento innato para la alquimia. Tras explicarle mi historia decidió darme un hogar y desde entonces estoy con los Phantom.

Phina: ¡Q-Q-Que historia más triste! -Dijo con lágrimas en sus ojos. ¡Pobrecito, seguro que pasaste mucho miedo!

Tommy: Esta bien, de verdad. Oneechan me dijo que tenía que ser un chico fuerte, y eso es lo que soy -Dijo orgulloso.

Phina: Gracias por contarme tu historia. Creo que ahora te quiero más. -Dijo entusiasmada Y... tal vez los Efhirn tengan su corazoncito... -Dijo hablando muy bajo.

Tommy: ¿Me enseñarás ahora?

Phina: ¡Claro! Aunque no puedas usar magia, las runas pueden implantarse en muchos objetos. Puedes llevar muchas de ellas. Por ejemplo, déjame ese frasco.

Tommy entregó uno de los frascos que había convertido en un potente explosivo mediante alquimia.

Phina: Por el color y composición deduzco que es un explosivo, ¿verdad? Con su fuerza actual no creo que pueda hacer nada contra esos Draktian que os amenazan pero con el poder de una runa...

Phina envolvió el frasco con una runa de amplificación y acto seguido lo lanzo por los aires para que explotara. La explosión fue de tal calibre, que todo Endalar tembló durante unos segundos.

Tommy: ¡Wow! ¡Eres genial, Phina!

Phina: Ahora todo lo que prepares en este frasco tendrá un efecto amplificado. Así que úsalo con cuidado. Y ahora... ¿te apetece que probemos otro tipo de runas en los demás frascos?

Tommy: ¡Sí, maestra! 

lunes, 2 de febrero de 2015

Kyoudai 兄弟 - Capítulo 9

CAPÍTULO IX-LA GUERRA DE WINDFAIR: SEGUNDA PARTE

Las batallas en ambos frentes habían acabado con las vidas de cientos de soldados en cada facción, especialmente a los ositos de gominola que fueron emboscados y prácticamente diezmados por el ataque sorpresa de las pingüinas.

Con la moral algo alicaída, los guerreros restantes hicieron ahínco de valor y se reunieron en la entrada de la cueva de Koori, el último pináculo de las pingüinas yandere. Las victorias en el nido colgante y en la fábrica de piedras, así como las vidas de los soldados caídos en la batalla, serían en vano si este ataque no tenía éxito.

Tras establecer el campamento y un perímetro de seguridad, Syria y el jefe de aldea de los ositos se reunieron para planificar el asalto final mientras sus tropas descansaban por las batallas anteriores.

Syria: Veo que tu ejército dispone de muy pocos efectivos, ¿qué ha sucedido en el nido colgante?

El jefe de la aldea agachó la cabeza apenado y le explicó las consecuencias de la emboscada.

Syria: Lamento vuestra perdida... pero no podemos permitir que sus muertes caigan en el olvido, debemos continuar luchando. Yo también he perdido a muchos de mis guerreros... el mejor regalo que podemos darles es conseguir la paz por la que lucharon fervientemente.

El jefe de la aldea asintió rápidamente y en sus ojos se podía ver la fuerte determinación  que lo acompañaba. No pensaba dejar que esta guerra continuase eternamente. Estaba decidido a ponerle fin.

Mientras discutían la estrategia el general Kuma entró en la tienda y interrumpió su conversación.
General Kuma: Disculpad que os interrumpa, pero las pingüinas yandere se están congregando en la entrada de la cueva de Koori. No parece que vayan a atacar de inmediato, pero...

Syria y el jefe de la aldea partieron inmediatamente y se prepararon para lo peor.

Alba y Javi estaban al frente de las tropas esperando la llegada de sus líderes.

Syria: ¡Informe la situación!

Alba: Parece que la reina pingüina quiere hablar con el jefe de la aldea de los ositos y con usted, reina Syria. Dicen que si no atendemos a sus demandas asesinarán a los rehenes que tienen en el interior de la cueva.

Syria: ¿Rehenes? No puede ser...

Javi: El peor escenario se ha hecho realidad, este es un clásico ejemplo de maldad.

Syria: Creía que las pingüinas mataban a todo ser vivo que encontraban a su paso, nunca hubiera imaginado que capturaban rehenes en los ataques.

Alba: Al parecer es su carta del triunfo. Sabían que tarde o temprano llegaríamos y detendríamos esta locura que lleva años azotando a Windfair.

Javi: Iremos con vosotros, por si ocurriera lo peor.

Los 4 partieron hacia el centro del campo de batalla donde les esperaba la reina de la pingüinas, Yanderina, con una sonrisa maliciosa que se iba exagerando más a medida que se acercaban, mostrando una confianza absoluta en su victoria.

Protegida únicamente por dos pingüinas, los dos hermanos pensaron en lanzar un ataque rápido aprovechando su superioridad numérica para eliminar a Yanderina, pero fueron rápidamente detenidos por Syria y el jefe de la aldea de los ositos. Ambos estaban de acuerdo en no hacer nada imprudente para minimizar riesgos.

Yanderina: ¡Largaos de nuestras tierras inmediatamente! ¡Lo único que queréis es asesinar a nuestros pingüinos y no lo permitiremos!

Syria: Nadie ha venido a asesinar a los pingüinos puesto que ellos no son el origen del problema, sois vosotras.

Yanderina: Esa prepotencia... esa confianza ciega... veo que no has cambiado nada, reina de los unicornios.

El jefe de la aldea simplemente miró con desprecio a Yanderina y le recriminó por las muertes de sus guerreros.

Yanderina: Esos ojos... parece que los años tampoco pasan para ti, jefe de la aldea de los ositos. Mis pingüinas simplemente protegieron a los pingüinos, eso es todo. Tu también has matado a muchas de nuestras guerreras.

Syria: No podemos permitir que sigáis asesinando a nuestra gente. Habéis destruido decenas de aldeas de los unicornios y atacado indiscriminadamente a todo mi pueblo. Los ositos de gominola también han sufrido por vuestras acciones. ¿Qué piensas hacer para compensar el daño que has causado a miles de vidas inocentes?

Yanderina: Si tanto os molesta, solo tenéis que desaparecer de Windfair. Iros al bosque y perderos por allí, de esa forma sabremos que no sois ninguna amenaza para nuestros pingüinos. -Dijo con un tono claro de superioridad.

Alba: ¡Has enloquecido! ¿Cómo pretendes que vivamos en el bosque?

Yanderina: Ese no es problema mío, querida. A propósito... ¿qué sois? Nunca había visto a ninguno de vuestra especie. ¿También venís a arrebatarnos a nuestros maridos? Os destruiremos a vosotros también.

Javi: Aun tenemos muchas dudas sobre quienes somos, pero esta gente nos crió como si fuéramos de su especie y no permitiremos que les sigáis haciendo daño.

Yanderina: Entonces sois enemigos también...

Javi: ¿Enemigos? ¿Habéis perdido la cabeza?

La reina Syria interrumpió a Javi y se dispuso a hablar para relajar el ambiente.

Syria: No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras asesináis a nuestra gente. Seguro que ibais a matar a esos rehenes aunque nos fuéramos.

Yanderina: Muy astuta, reina Syria... si eso es lo que quieres...

Alba: Es lo que te estás buscando tu sola.

Yanderina: Te propongo un trato. Liberaremos a los rehenes pero a cambio nos entregaréis a estas dos criaturas tan peculiares. No son de vuestra especie al fin y al cabo ¿no?

Syria: De acuerdo. Acepto el trato. -Dijo sin rechistar.

Alba se giró sorprendida por la rápida respuesta de la reina Syria.

Alba: P-Pero... reina Syria, ¿de verdad pensáis entregarnos a estos monstruos locos de amor?

Syria: Lo lamento, pero tiene razón. No eres un unicornio. Nunca has sido una de los nuestros. Si puedo salvar a mi gente solo con una persona, estaré encantada de hacerlo.

Alba se mostró claramente deprimida por las duras palabras que la reina le acababa de dirigir.

Alba: Claro... al fin y al cabo, nunca fui una de los vuestros...

Yanderina: ¡Hahahaha! Mira que rápido te han desechado, cariño. Está claro que no les importas en lo más mínimo.

Javi estaba discutiendo con el jefe de la aldea por la misma razón. Había aceptado la propuesta de Yanderina sin dudar ni un segundo. El jefe de la aldea se disculpó con Javi, pero le dijo que ya habían perdido a muchos ositos y que no podían permitirse más pérdidas.

Javi: ¿Y todo lo que hemos pasado juntos? Esta armadura arcoíris, mi aventura en el bosque de los dulces... ¿No ha significado nada? ¿Soy un extraño para vosotros?

Yanderina: ¡Hahahaha! Ha merecido la pena decidir negociar con vosotros, menudo espectáculo tan divertido. ¡Miraros las caras! ¡Estáis desolados! ¡Os han abandonado sin pensarlo dos veces! ¡Esta es la verdad sobre los unicornios y los ositos!

Syria y el jefe de la aldea de los ositos agacharon la cabeza, visiblemente frustrados por haber tenido que tomar esa decisión, pero determinados a no retractarse de sus palabras.

Syria: Trae a los prisioneros, Yanderina.

Yanderina avisó a las pingüinas para que trajeran a todos los ositos de gominola y unicornios que tenían encerrados en la cueva de Koori.

Yanderina: Ha sido un placer negociar con vosotros -Dijo mientras se reía a carcajadas.

Alba: ¿Que será de nosotros ahora? -Dijo preocupada

Javi: No te preocupes, creo que las pingüinas no tienen intención de matarnos. Sino no habrían propuesto un intercambio. 

Alba: Quizás tengas razón... no podemos venirnos abajo por esto. Buscaremos una solución.

Yanderina: Contemplad como aquellos a los que una vez considerasteis familia se marchan sin volver la vista atrás. Y ahora venid con nosotras, os llevaremos a vuestras celdas.

Las pingüinas llevaron a Javi y Alba a los calabozos de la cueva de Koori. En las profundidades de la cueva, habían pequeños agujeros con barrotes de metal para encerrar a los prisioneros. Toda la zona parecía tétrica y sin vida.  El único atisbo de luz que iluminaba la cueva  era el resplandor de la luna esmeralda , y a pesar de su belleza, la sensación de que todo el lugar apestaba a muerte era algo que se intuía a cada paso que daban por la cueva.

Los encerraron en dos celdas contiguas, si bien el espacio no era demasiado acogedor, era lo suficientemente amplio como para estirar las piernas y dormir con toda la comodidad que el frío suelo pudiera ofrecer. La luz de la luna esmeralda no alcanzaba la totalidad de la celda y buena parte de ella estaba completamente oscura.

Alba y Javi asomaron la cabeza entre los barrotes y se miraron preocupados por lo que pasaría con ellos de ahora en adelante.